Yunes y Kahwagi: una sociedad turbia

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César Tovar

Desde que fue fundada a principios de la década de los noventas por Jorge Kahwagi Gastine, Cosmocolor S.A de C.V. ha sido una empresa caracterizada por sus deficiencias técnicas y problemas en la implementación de sus productos.  En casi treinta años de gestión no logró o intentó quitarse la negativa etiqueta.

  Y no le hizo falta, pues continúa ganando jugosos contratos, sobretodo con gobiernos, con los que supo establecer fuertes vínculos para embolsarse, de acuerdo a un análisis financieros de especialistas, al menos mil millones de pesos en diez años.

  Uno de los más jugosos fue el que firmó en 2008 con el Gobierno de Veracruz, el cual le puso a administrar el servicio de expedición de licencias de conducir.

  Dicho acuerdo fue renovado mediante una licitación de asignación directa en el mandato de Javier Duarte, esto a pesar de la serie de irregularidades en que la empresa cayó durante el mandato previo; de hecho, en la gestión duartista Cosmocolor fue noticia al realizar un fraude con las licencias en el municipio de Veracruz.

  Aún así, Miguel Ángel Yunes le extendió el tiempo de servicio mediante la licitación SSP-UA-013-17 también de asignación directa con un pago entre prometido de 145 millones de pesos por año.

  Lo dicho, de acuerdo a fuentes relacionadas con el tema, se debe a la fuerte influencia económica y política de Kahwagi Gastine, quien tejió fuertes relaciones con los tres mandatarios mencionados, especialmente con Duarte y Yunes.

  Con el vigente gobernador la cercanía era tal que a Kahwagi Gastine no le importó que Yunes le debiera todo 2017 porque poco antes le confirmó que podía mantener la concesión de al menos una docena de verificentros, aunque lo dicho duró hasta el pasado Junio, cuando ambos tuvieron rencillas por lo que el mandatario consideró poco respaldo a la campaña de su hijo Miguel Ángel a la gubernatura.

  Tras los desaguisados, Yunes comenzó a presionar a Cosmocolor a quien, pese a las promesas, nunca pagó y sí le exigió mantener abiertos los 27 módulos de expedición de licencias, mismos que son atendidos por cerca de 160 empleados, para luego avisarles vía telefónica que el contrato sería rescindido.

  Finalmente, el gobierno estatal comenzó a propagar la idea de que Cosmocolor es el culpable de que en el estado no pueda tramitarse una licencia de conducir desde hace meses, cuando quien le negó los accesos a las bases de datos y a los servidores estatales fue la propia autoridad.

  Como golpe final, Yunes pretende dar un nuevo contrato, también por asignación directa, a Ibero Azteca 2000, una empresa que se creó apenas en 2017 y que, de acuerdo a expertos consultados por este medio, no cuenta ni con la infraestructura, ni con la tecnología, mucho menos con el prestigio, para responsabilizarse de una tramitología tan robusta. De hecho no hay rastros de la empresa en ningún padrón de proveedores en el país.

  Encima, quien se presenta como dueño de la misma es Víctor Manuel Alderete Castelán, quien cuenta con varios antecedentes penales de gravedad, incluyendo delincuencia organizada. Además fue un trabajador cercano de la familia Kahwagi.

  Y claro, los veracruzanos siguen sin licencias.