Yo no soy la que te verá morir

Ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo, no coseré tu ropa, no te tendré de noche, no te besaré al irme. Nunca sabrás quien fui, porqué me amaron otros. No llegaré a saber por qué, ni cómo nunca, ni si era de verdad lo que dijiste que era. Ni quien fuiste, ni qué fui para ti, ni cómo hubiera sido vivir juntos, querernos, esperarnos, estar. Ya no soy más que yo para siempre y tú ya no serás para mí más que tú.  Ya no estás en un día futuro, no sabré dónde vives, con quien, ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca. No volveré a tocarte. No te veré morir. Idea Vilariño

¿Es tan frágil la memoria del corazón o en verdad nunca hemos amado tanto como realmente pensamos? ¿Cuántas veces no hemos dicho te amo con toda mi alma y después de varios traspiés no importa lo seguimos diciendo a otros con la misma convicción?

Y llegan esos visitantes que no queremos en nuestro corazón: los viejos amores.

¿Por qué recordamos más a esas personas que por alguna razón ya no están a nuestro lado? Y además, ¿cuánto tiempo se debe recordar un viejo amor si ya te recuperaste y has seguido con tu vida y con otro amor. ¿Y por qué seguimos deseando aquello que no pudimos tener o no supimos mantener?

¿Ellos se merecían nuestro recuerdo? ¿Eran realmente tan buenos tipos, tan queribles, tan simpáticos, tan únicos, o simplemente fueron los que nos torcieron la vida de alguna manera?

Y es que por regla de vida, deseamos lo que ya no tenemos y la memoria del corazón es tan frágil. Que a veces olvidamos tan rápido, a veces queremos seguir viviendo en círculos y a veces y sobre todo cuando nos embarga la nostalgia queremos seguir pensando en esa persona. REPITO QUEREMOS. NO es el amor el que te mantiene, es la añoranza de lo que fue, y es tan bueno el corazón que al pasar de los años ya no te acuerdas de lo malo, sino solo los momentos que hicieron y que formaron esa excelente relación.

No se trata de anidar rencores, y volver a molestarte y que se vuelva a partir tu corazón con tan solo volver a acordarte del daño que te hicieron. Es estar consciente muy consciente de que el corazón hace jugarretas y si ahora te acuerdas, es solo un juego que nosotros mismos inventamos para sentirnos mal. Boicoteamos todo lo que nos haga estar estables.

Pero por suerte, sabemos que si de pronto nos cruzáramos, y nos reconociéramos, nos daríamos cuenta de que lo que tenemos hoy en día es mucho mejor.

Y tal vez dejaríamos de fantasear, de idealizarlo. Por eso es que se necesitan las respuestas. Haz tus preguntas, pero se consciente que no todas las vas a descubrir al mismo tiempo, éstas te llegarán cuando menos te lo esperes, tal vez… cuando ya ni siquiera las necesites, porque estás amando más y mejor.

Recuerda, si… Abraza lo que fue, sí. Dale un beso en la distancia. Di Gracias. Envía amor, Y vuelve a agradecer porque por algo no se encuentra contigo. Y ahora abraza el momento que tienes, el instante solo o acompañado que tienes HOY.

Porque si no la vida se convierte en un círculo del que no sabemos cómo salir.