Una carta para todos los dioses eternos y la virgencita de Guadalupe

Quiero un hombre con la vida resuelta, pero que me deje contribuir un poco a su realización para no sentirme tan fuera de su vida. Que me ame con locura, y que sus ojos sean solo para mí, que no sea celoso, y me de espacio para continuar con mi vida, que sea hogareño pero no aburrido para que podamos salir.

-Amiga, amiga…que sea guapo, agrégale “ai”, ya ves la otra vez que pedimos estaba muy pinche tu ex mana.

-Si, ¡ya se! pero era tan bueno.

– Amiga, amiga…ponle ahí también que no esté tan jodido, ya basta mana, ¡ya!

-Si, sí… que tenga dinero, pero que no sea tan engreído y que lo comparta conmigo, porque ya ves lo que le paso a ésta, tenía uno muy pudiente pero lo compartía con la amante.

Nuestra carta es interminable e insuficiente para todos los requerimientos que queremos, y a veces no sé si hayan notado que no, no nos sale del todo bien, siempre falta algo. Yo solía hacer mi cartita, la hice 3 veces, hasta que pensé, algo estoy haciendo mal. Empecé con el hágase tu voluntad, pero los Dioses creo que pensaban y me forzaban a que decidiera que quería y pidiera y no les dejara toda la responsabilidad, que joda con tanta loca como yo pidiendo hombre.

Un día como iluminado comprendí y de repente del mundo de las ideas bajo una conmigo: Si yo quiero algo ¿qué estoy dispuesta a dar a cambio? Alguien más me está pidiendo… ¡A MI! Aunque los hombres no hagan esas cartas, alguien más me está pidiendo a mí ¿y si no lleno los requisitos, porque no he cambiado aún para ser una mejor persona?

La palabra cambio nos da miedo. Irremediablemente venía a mi mente: no voy a cambiar para agradarle a alguien. Que me acepten y me quieran tal y como soy. Y es que no hemos hecho el switch para que la palabra cambio no sea sinónimo de dejar nuestra esencia, hay que dejar de asociarla con la idea de prepa “te amo pero cambia” y la verdad ya hasta me da flojera refutarla.

Es ese cambio que viene de adentro por convicción propia.

NO es tan complicado. ¿Qué es exactamente lo que todos tus amores te han dicho siempre que no les gusta de ti? No digas que no, siempre hay una constante.

Y lo sabemos, porque las discusiones en muchos momentos suelen ser las mismas y nos llegan a cantar las mismas canciones. Entonces ve, escucha, pon atención y fijémonos que es lo constante en nosotras que molesta. ¿Qué aturde que no nos deja avanzar?

Y a veces si nos damos cuenta y prometemos que en la próxima relación no se repetirá, pero en esa nueva relación sale otra cosa que no habíamos trabajado y nos vuelve a joder.

Hacer un perfecto balance entre lo que somos y queremos mejorar.

Porque es muy fácil pedir, es muy fácil hacer esa cartita o arrojar monedas a una fuente y hacer ricos a los que pasan y se las llevan en la noche… pero ¿qué tal te portaste en el año?  Como persona ¿qué estás dispuesta a dar a la vida para que ésta te recompense?

¿Quieres amor? – Muy bien. Y tú ¿das amor? ¿Das amor, cuando hablas con alguien y le sonríes, cuando conduces tu auto y volteas y das el paso? ¿Das amor cuando un amigo te necesita y te muerdes la lengua antes de ofenderle o criticarle y solo apoyas?. ¿Das amor cuando tu pareja se equivocó? y solo dices: Ok entiendo te disculpo y sigamos adelante. ¿O te enfrentas y recriminas hasta que le quede claro tu papel magnánimo que estás representando cuando lo perdonas? ¿Das amor cuando la vida te lo pide?

Si y solo sí… entonces la vida te lo dará.

Creo que ya es tiempo de Recibir, creo que es tiempo de dar.

¿Qué estás dispuesto a mandar al universo, para que el amor llegue a tu vida?