¿Sabías que los hombres en realidad son como amibas?

Amibas de dos patas

¿Le hablo o no le hablo? Cojo el teléfono (que es lo único que puedo coger ahorita) me quedo con el dedito marcando y… chingue su madre mejor no.

¿Voy a su trabajo o no voy? Sí, si voy. Ay, ¿aunque me haya dicho que ese día iba a ver una junta y que saliendo cena con los jefes que vienen a conocer la oficina?  ¿Y qué? pues si soy la novia, nada más paso y que me vean guapa, arreglada y listo me retiro, le doy su beso para que vean las gatas esas del trabajo y ya.

—Oye amor… ¿me quieres?

—Que ya te lo he dicho en esta llamada tres veces coño Isis ¿qué más quieres? Pues nada, ¿que si me quieres?

—Que sí, que sí.

–Ay no, dímelo bonito.

—Ay no Isis, te quiero bye.  Tuuuuuuuuuuuuuu… el celular hace el sonido burlón de que me dejaron colgada.

 

Como éstas, ¡Uy! muchas y una se pregunta, dentro de si misma, acá, para si, pa´ dentro ¿QUÉ CARAJOS ESTOY HACIENDO MAL? Así mismo me lo pregunté, y aquí va la respuesta del doctor Freud.

“Los hombres somos simples, entiéndelo”

–Aja si, sí. Dígame algo que no sepa.

Un estudio.

Científicos se pusieron a observar a una amiba en un microscopio y vieron que le ponían comida cerca a la amiba y ésta comía, le ponían más comida y se la volvía a engullir, le daban más y deglutaba, le daban mas y pa´ dentro! Toda se la tragaba, HASTA QUE EXPLOTO. ¡PUF! se murió.

Amiba dos. Le pusieron comida se la tragó, le fueron alejando la comida hasta el punto extremo y a la amiba después de 15 días: ¡QUE LE SALEN PATAS! (bueno pelitos pa´ caminar).

Así somos los hombres, dice mi psicólogo, cómodos si nos dan todo desde un principio, si no nos permiten movernos un poco seguimos absorbiendo todo de ti hasta explotar no hay llenadero. Déjanos caminar, explorar, sentir que podemos movernos.

A ver, hasta ahora las cosas no han cambiado. ¿Cuándo has visto a un espermatozoide quieto y al óvulo correr para alcanzarlo? Esta en la naturaleza, el óvulo espera y salen los otros en chinga para alcanzarlo.

¿Por qué contigo tiene que ser diferente?

-¿Y qué tal si me quedo esperando y el pinche esperma jamás llega? ¡Ta´ cabrón!

No. Entiende. Es parte de la naturaleza, deja que la amiba camine, dale la comida, pero no toda. No hostigues, no llames. Deja que la que realmente quiera haga todo lo posible para alimentarse. Si no, pues vendrá otra amiba a buscar comida.

-¿Captaste la idea? -Si. Los hombres son amibas, a veces con patas, a veces no.

Yo quiero una, que use zancos.